8.06.2011

Se vende hielo frío (publicat al Diari de Tarragona, 05-08-11)



A estas alturas de desarrollo de la sociedad capitalista, sobra explicar otra vez la importancia de la publicidad para dar a conocer un producto y, especialmente, para construir una marca, un concepto que acabe traduciéndose en un deseo, en una necesidad imperiosa, en un acto de consumo.

También está de más constatar el coste millonario (en euros!) de buena parte de los proyectos públicos y privados: la construcción de una piscina o un polideportivo, de autopistas, puentes y aeropuertos (a veces sin aviones), trenes de alta velocidad (a veces sin pasajeros con prisa), calles y urbanizaciones, ciudades enteras y un largo, larguísimo etcétera.

Lo que sí es preciso evidenciar es como, una vez invertidos esos miles de euros en campañas publicitarias, webs, anuncios en prensa, dípticos, trípticos, flyers, tarjetas y tarjetones, paseos, calles y ciudades, autopistas, aeropuertos, trenes y catenarias, parques y jardines, pistas de esquí y complejos industriales, a muchos se les olvida tener el detalle de contratar a un mísero filólogo, o incluso a un aprendiz de ello, para no cometer faltas de ortografía, para no construir frases incorrectas o, peor aún, incomprensibles o, peor aún, confusas.

Porque una cosa es que una persona con más o menos formación académica e inquietud cultural, empujada por las circunstancias, decida emprender una nueva empresa y, ante la desolación, se dedique a redactar carteles, muchas veces manuscritos, capaces de sacarnos una sonrisa, como el que encabeza este artículo y que alegraba los cristales grasientos de una gasolinera: “Se vende hielo frío”; o uno que colgaba de una farola: “Se pintan casas a domicilio”; o lo que escribió el propietario de un bar en su pizarra exterior: “Te tomas un vino, te invitamos a otro, y sólo pagas dos”. Esta última ya no parece tan ingenua. Una cosa es esto y otra muy distinta es reírse de la gente: hay que gastarse cuatro perras en hacer las cosas bien, aunque sólo sea por vergüenza, por respeto a los demás, por no echar por la borda todo el trabajo bien hecho.

De esta manera nos hubiésemos ahorrado ver anuncios de unos conocidos grandes almacenes, a página entera e insertados en la prensa española durante más de una temporada, con el pronombre “ti” acentuado. O los dípticos de una conocida red de venta de material informático que nos ofrecen la posibilidad de pedir un “presupost” (así, en catalán y con una sola ese); eso sí, sin ningún compromiso. O la vergüenza ajena de recibir la factura por la compra de un vehículo (de casi cincuenta mil euros) con más de diez faltas de ortografía. O nos ahorraríamos, todavía hoy, el desengaño de pasear por un bonito paseo marítimo (pongamos el de Cambrils), con costosas playas esculpidas con el esfuerzo de los dineros de sus ciudadanos (y con el que se dejan sus visitantes), rodeadas de unos austeros pero magníficos jardines de vegetación baja típicamente mediterránea, que lucen unos carteles bilingües (castellano/catalán) con una falta de ortografía que se extiende a lo largo de los seis o siete kilómetros de su parte sur: “no trepitjeu”, así, con jota, con total impunidad, durante más de un año. Inmutable.

Y ante la crisis, en lugar de ahorrar en traer la arena del fondo del mar, o en colocar una a una piedras gigantes que ayuden a conservar cada metro de playa, o en lugar de prescindir de la madera tropical que bordea el paseo, o de la plantación de un jardín, nos dirán que tenemos que ahorrar los 50 euros que cuesta corregir una frase en cualquiera de nuestras dos lenguas oficiales.

7.30.2011

cantata


Imaginem ara que tu i jo som
tot allò que tu i jo desitjaríem
imaginar que som en un nou món
sense desitjos. Tu i jo sols, sense res,
agafats de la mà a contrallum,
en un pòster penjat a la paret
de la nostra habitació de quan
teníem sis anys i no desitjàvem
imaginar res perquè ho érem tot.

7.28.2011

Lost in translation (Diari de Tarragona, 25-07-11)


La globalidad de la red y su capacidad de acercar individuos de todos los continentes, de aglutinar grupos con intereses convergentes y de convertir la creatividad y el negocio en un mercado transfronterizo, todavía choca con la capacidad del ser humano de hablar distintas lenguas y con su incapacidad de hablarlas todas. De ahí que las aplicaciones informáticas dedicadas a facilitar la traducción de textos o el reconocimiento de voz y la posterior traducción del audio de los vídeos, sean aplicaciones con una gran proyección de futuro.

Ya hemos empezado a saborear la arcadia prebabélica con el servicio de traducción automática de páginas web que ofrece Google desde su buscador, o con su traductor de texto entre más de 50 lenguas: del inglés al japonés, del japonés al yiddish, del yiddish al catalán y de ahí al español; con la posibilidad de escuchar el texto traducido con una entonación bastante notable, en la mayoría de los casos.

Pero una lengua es algo más que una equivalencia léxica o una correspondencia sintáctica: la lengua es creativa, dúctil, simbólica, metafórica, contextual y, de momento, las máquinas todavía son incapaces de captar su versatilidad, su sutileza y sus matices. Y precisamente por ello, podemos disfrutar de su imperfección y dedicarnos a contemplarla: por ejemplo, traduciendo un verso de T.S. Eliot, el que inaugura el segundo de sus Cuatro cuartetos, East Coker, y que, en la versión original, reza así: “In my beginning is my end” —que en la magnífica traducción de nuestro paisano Esteban Pujals se traduce como “En mi principio está mi fin”. Pues bien, después de traducir la versión inglesa al japonés (con la aparición de la encantadora magia de los kanjis, combinados con el alfabeto hiragana), del japonés al yiddish (aquí con la magia añadida del alfabeto hebreo), del yiddish al catalán y de la versión catalana a la española, Google nos ofrece una versión de resonancia profunda y apocalíptica, que da gusto escuchar filtrada por la voz automática de la aplicación del buscador: “El comienzo de mi final de mi”. No es una buena traducción pero tiene el encanto de la imperfección. Si nuestro nacimiento ya presupone nuestra muerte, estaremos de acuerdo con Google que cualquier instante es el pistoletazo de salida del fin de nosotros mismos.

Mi amiga Caterina Balcells —lingüista y filóloga y algo parecido a una activista cultural militante— me advierte que algún poeta novísimo se dedica a recitar versos de Neruda retraducidos al español después de un largo viaje a través de otras lenguas y que el resultado del experimento es francamente esperanzador; no para el mundo de la traducción,claro, pero sí para el mundo de la poesía.

Limitándonos a temas y aplicaciones más prosaicos, tenemos la posibilidad de visionar un número cada vez mayor de vídeos colgados en Youtube con su correspondiente reconocimiento de voz y traducción. A pesar de sus imperfecciones, si conocemos mínimamente la lengua original, los subtítulos nos acompañan y nos ayudan a entender con mayor rapidez; aunque, eso sí, deberemos ser capaces de prever los errores. Si nos atrevemos a intentarlo, podremos gozar con los canales educativos de Youtube y asistir a clases de Estructura e interpretación en el Massachusetts Institute of Technology; escuchar el emotivo discurso pronunciado por Steve Jobs (fundador de Apple), el año 2005, en la Universidad de Stanford, después de conseguir sobrevivir a su familia, a su empresa y a un cáncer de páncreas; o un curso entero sobre la muerte impartido por el filósofo de la Universidad de Yale, Shelly Kagan.

7.17.2011

Una comunicación digna ( Diari de Tarragona, 08-07-2011)

Uno de los puntos fuertes del movimiento 15M, también conocido como movimiento de los indignados, ha sido su capacidad de comunicación. Su protesta se extendió horizontalmente a través de las redes sociales (especialmente Twitter) i consiguió movilizar a miles de ciudadanos sin ningún otro objetivo final que la protesta ante un sistema político y económico que, desde hace unos años (los años en que la economía de España estuvo a punto de salirse del gráfico), no hizo nada más que utilizar a los ciudadanos como las piezas clave para seguir creciendo económicamente y para seguir viviendo políticamente.

Pero el movimiento también ha tenido la capacidad de mantener durante muchísimos días (que en los tiempos que corren es mucho tiempo) todos los focos mediáticos nacionales, y una parte de los internacionales, pendientes de ellos, de sus reivindicaciones, de sus pasos adelante y de sus retrocesos. El movimiento ha sido capaz de emocionar e ilusionar, de juntar a los jóvenes rebeldes, a los asalariados que creían que el sistema les permitiría hacerse ricos sin mucho esfuerzo, a los profesionales liberales que nunca se han tomado muy en serio la prosperidad que les vendían y a los jubilados hartos de ver finales de ciclo. Todos bajo un mismo techo: el movimiento 15M (de claras reminiscencias revolucionarias), unidos por una etiqueta: los indignados (de clara evocación ciudadana y sin ninguna reminiscencia revolucionaria), organizados en comisiones donde aportar lo mejor de cada uno, todos líderes y todos pueblo.  Entre los que formaban parte de las comisiones de comunicación había periodistas que sabían como incidir en los medios, como explicarse; diseñadores gràficos expertos en decir con una imagen, con un logotipo de la Plaza Catalunya, con unos lemas imaginativos, simbólicos, irónicos, con el toque justo de contundencia, sin agresividad.

Sin duda, para que un movimiento así tenga éxito es necesario un caldo de cultivo generado en organizaciones sociales y políticas de base durante mucho tiempo, en la situación de retroceso económico, en la falta de expectativas que evidencian las cifras de paro y las proyecciones de futuro de los economistas (los mismos que antes de la crisis tampoco acertaban en sus proyecciones), pero también en la coherencia de determinados mensajes, en la corrección de las formas (con alguna salida de tono), en las ganas que duermen dentro de todos nosotros de dar un golpe en la mesa y advertir a los que mueven los hilos que sabemos que somos marionetas en sus manos pero que, si cortamos los hilos, se pueden quedar sin sus juguetes favoritos y de paso arriesgar las yemas de sus dedos. Y el resto de la magia lo puso la forma de protesta: vivir bajo la lona de una tienda de campaña, en el mismísimo centro de la polis, sin fecha de caducidad, trabajando y viviendo gratis.

Parece claro que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, sin ser una panacea ni una solución, sí son un instrumento importantísimo para influir en los medios de comunicación y para organizar a los ciudadanos cuando necesitan dar ese manotazo en la mesa del jefe y pedir un aumento de dignidad. Y es que Internet trasciende los cables, las pantallas y los teclados, Internet nos recuerda que la tecnología y el conocimiento ya son democráticos, que todos estamos interconectados no a través del móvil, sino de la inteligencia; y que los políticos no pueden vivir al margen, celosos de su poder basado en el vacío. Los ciudadanos no necesitan a los políticos, sino los políticos a los ciudadanos. Los políticos no deben servirse de los ciudadanos sino los ciudadanos de los políticos.

7.04.2011

Des de l'interior de Déu


Des de l'interior de Déu, dels mobles, de la mateixa
fusta; dins, en la fondària, el doblec, l'escletxa
de llum, l'almívar dels temps, el naufragi de les hores.

Des del centre mateix de Déu: la tarda,
la caiguda del somni. El silenci atia la bullentor
de la pedra: el seu pes i quietud, la potència
d'esquerdar-se en la caiguda lliure cap al lloc
que ocuparà el teu cos al cementeri.

Arribar i adonar-se de l'abandó, saltar
entre les desfetes dels naufragis precedents,
prendre el sol sobre una gandula
i somiar amb tornar a ser el mort.

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Desde el interior de Dios, de los muebles,
de la mismísima madera; dentro, en la hondura,
el pliegue, la grieta de luz: el almíbar de los tiempos,
el pecio de las horas. Desde el mismo centro de Dios:
la tarde, la caída del sueño. El silencio azuza el hervor
de la piedra: su peso y quietud, la potencia de romperse
en la caída libre hacia el lugar que ocupará tu cuerpo
en el camposanto. Arribar y percatarse del abandono,
saltar entre los desechos de los naugragios precedentes,
tomar el sol sobre una tumbona y soñar con volver a ser el muerto.

5.24.2011

taronges



I arriba a les taronges, i en cull i se n'emporta;
la set, de sols mirar-les, li feia els ulls brillants.

[Josep Carner]

5.16.2011

Alçarem els dits

Alçarem els dits per dir-nos la victòria,
per tallar el cordó que uneix les nostres pupil·les
als records exactes del que no vam viure.
Guanyarem el combat en la cruesa de l'abril
i enyorarem l'escalfor de la neu als peus de les alzines.

L'acritud dels envejosos

L'acritud dels envejosos fixada
al manuscrit de les hores i els dies,
al capdell dels retrets de la nit tova.
Som aquí, enmig de la llarga tarda,
asseguts a la sala d'espera de la vida,
a punt per ser atesos i beneïts abans
d'emprendre el viatge cap al centre del dia.

4.24.2011

Rapsodia de Pere Gimferrer

"se ha desencuadernado por la mitad mi vida"

Tot i que no acostumo a comprar llibres per Sant Jordi (prefereixo disfrutar de l'espectacle), el dia abans vaig comprar-me el nou poemari de Gimferrer. Quin plaer. Fa dos dies que llegeixo i rellegeixo els primers versos i només de tant en tant avanço lentament cap endavant, però sense excedir-me, mastegant les paraules i fent durar el plaer. Si segueixo així, puc tenir Gimferrer fins d'aquí a unes setmanes. Fins a un parell d'hores abans que neixin els meus fills. Seria divertit llegir els últims versos assegut al sofà, segons abans de trencar aigües:
"somos protagonistas del fulgor"


Cy Twombly

Visca la literatura! Visca l'escriptura! i Visca la lectura!

"Se ha desencuadernado por la mitad mi vida,
como el pienso del alba se desploma en los sauces:
tiene el tacto de cuero de la noche dormida
y el corazón de hierro del pajar de la sombra".

3.31.2011

Allà baix, del doctor Xavier Allué


Aquests dies s'ha presentat una història etnogràfica de l'hospital Joan XXIII de Tarragona. El llibre és obra del doctor Xavier Allué i ha estat publicat per l'editorial Silva. Jo tinc l'honor d'haver-lo corregit.